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Torcedura de Tobillo
Torcedura de Tobillo
Introducción;
El tobillo está estabilizado lateralmente por el ligamento peroneoastragalino anterior
(LPAA), el ligamento peroneocalcáneo (LPC) y el ligamento peroneoastragalino posterior
(LPAP). En el esguince de tobillo el primero en romperse por lo general es el LPAA y
después el LPC. Si el LPAA está roto, se debe explorar la posible rotura concomitante del
LPC: en el 64% de los casos se lesiona sólo el LPAA, mientras que en el 17% también lo
hace el LPC. El LPAP se rompe en raras ocasiones.
Las personas con laxitud ligamentosa que tienen una inversión subastragalina exagerada
suelen ser propensas a las lesiones por inversión. La debilidad de los tendones peroneos
es un factor predisponente, presente en ocasiones, que puede deberse a patología del
disco intervertebral lumbar. El antepié valgo, en el que el antepié tiende a la eversión
durante el ciclo de la marcha provocando que la articulación subastragalina lo compense
mediante inversión, puede predisponer al esguince de tobillo. Algunas personas presentan
una tendencia heredada a desarrollar articulaciones subastragalinas con inversión
(varo subastragalino).
Causa:
Frecuente al correr por terrenos irregulares, se produce una rotura más o
menos parcial de los ligamentos laterales del tobillo, primcipalmente los
externos. El tobillo se hincha y posteriormente puede aparecer un hematoma.
Los pies pronadores dificultan la curación al someter a los
ligamentos a una tensión contínua.
Diagnóstico:
La palpación de la cara lateral del tobillo determina la localización de la lesión
ligamentosa. El esguince de tobillo se puede clasificar clínicamente dependiendo de los
síntomas de afectación del tejido blando. El signo del cajón es útil para detectar
la rotura del LPAA. Cuando el LPAA está roto es posible el desplazamiento anterior del
astrágalo. El paciente se sienta en el lateral de una mesa con las piernas colgando.
Con la mano izquierda del explorador colocada frente a la pierna del paciente, la mano
derecha del explorador sujeta el talón del paciente y trata de desplazar el astrágalo
en dirección anterior.
Las radiografías y la Resonancia Magnética pueden contribuir a determinar la extensión
de la lesión. También se puede usar la artrografía del tobillo para determinar
la localización y extensión exactas, y está indicada sólo cuando se valora la corrección
quirúrgica de un ligamento roto.
Clasificación según síntomas y tratamiento:
Grado 1.
- Esguince mínimo o leve sin rotura ligamentosa.
- Sensibilidad leve con tumefacción discreta.
- Vendaje con cinta adhesiva elástica o esparadrapo; inmovilización con bota especial;
elevación seguida de ejercicios suaves y deambulación
Grado 2.
- Esguince moderado con rotura parcial o incompleta.
- Tumefacción aparente, esquimosis y dificultad para caminar.
- Inmovilización con bota de escayola por debajo de la rodilla para deambulación
durante 3 semanas.
Grado 3.
- Rotura ligamentosa completa.
- Tumefacción hemorragia, inestabilidad del tobillo, incapacidad para andar.
- Inmovilización con escayola o cirugía.
Tratamiento General:
El tratamiento debe ser lo más precoz posible y se resume en el tan conocido R.I.C.E.,
(Reposo, Hielo, Compresión y Elevación de la extremidad). El hielo se aplica por
períodos de 15 minutos, varias veces al día. Para la compresión se requiere un
vendaje. En caso de que no mejore en pocas horas
es preferible consultar al traumatólogo.
Tan pronto la sintomatología cesa, se deben iniciar los ejercicios de rehabilitación,
tanto para reforzar la musculatura como para recuperar el sentido del
equilibrio(propiocepción).
Uno muy sencillo y útil consiste en dibujar en el aire con el pie afecto las letras
del alfabeto. Asimismo se practicarán estiramientos suaves.
También es útil durante un tiempo, correr con tobillera
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