Medicina


Lesiones de los Dedos del Pie
Lesiones de los Dedos del Pie

Hematoma Subungueal:

Su causa es la repetida fricción entre el dedo y el calcetín o la zapatilla. Puede prevenirse aplicándose vaselina antes de entrenar, y usando un número mayor de zapatilla. En caso de hematoma importante debe ser vaciado perforando con un alfiler al rojo vivo.

Uña incarnada:

Se produce cuando los bordes de la uña del dedo gordo del pie crecen de manera anormal clavándose en la piel vecina, dando lugar a inflamación y generalmente infección. Se debe a zapatillas de longitud y anchura inadecuada, calcetines demasiado ajustados y/o a una forma incorrecta de cortar las uñas.

Aparece una zona inflamada, enrojecida y dolorosa en los bordes de la uña, más frecuente en el lado de fuera. El dolor y la inflamación pueden ser tan intensos que impidan calzarse y con frecuencia se puede infectar por bacterias u hongos. Puede remitir y reproducirse en varias ocasiones.

Se puede tratar intentando levantar el borde de la uña tras ablandarla con baños de agua caliente y mantenerla elevada por ejemplo, con un algodón hasta que el borde crezca lo suficiente para que no se clave. También se debe evitar cortar las uñas de manera que sus extremos se claven dejando los bordes "para arriba" y nunca demasiado cortas. En algunos casos de repetición se recomienda extirpación de parte de la uña para evitar que se reproduzca.


Sesamoiditis:

Son unos hueso pequeños, situados al lado de las cabezas de los metatarsianos, tienen sus articulaciones bajo la cabeza de dichos hesos, mejorando la acción de los músculos flexores de los dedos, y pueden ser asiento de patología, inflamándose las diversas estructuras que hay en esta zona, siendo lo más frecuente la inflamación de la vaina del tendón flexor del primer dedo o de la bursa subcutánea; pero también se dan casos de fractura, de osteomalacia o incluso una osteonecrosis aséptica, y se han descrito casos debidos a una enfermedad microcristalina.

Puede ser por causa de una enfermedad inflamatoria, pero más habitual es que sea producto de microtraumatismos repetidos, muy frecuente en deportistas y bailarines. También se produce con frecuencia en pies cavos y por los zapatos de tacón alto. Se manifiesta clínicamente por dolor bajo la cabeza del metatarsiano, especialmente a la marcha y a la palpación de la zona, que en ocasiones se puede encontrar tumefacta. La radiología habitualmente es normal, pero podemos encontrar los huesos fracturados, desmineralizados o incluso destruidos.

El tratamiento de esta patología consiste en el reposo, la aplicación de hileo durante 10-15 minutos después de entrenar, el uso de antiinflamatorios y la colocación de una plantilla de material semirrígido. La exéresis de los huesos debe evitarse al máximo posible