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Síndrome de la Banda Iliotibial
Síndrome de la Banda Iliotibial
Descripción:
Desde los glúteos a la rodilla, por la parte externa del muslo, transcurre un tracto
fibroso llamado «fascia lata» que, con extraordinaria fuerza,tira de la rodilla,
enderezándola en la extensión de la pierna, resultando por este motivo muy importante
su función en el desarrollo de la zancada al correr. Se puede ver a esta formación
fibrosa sobresalir como una banda fuerte y tensa justo por el lado externo del muslo
y rodilla, especialmente en atletas musculosos.
Cerca de la rodilla, el «tracto iliotibial» pasa por encima del borde externo
del fémur y tiene debajo pequeñas bolsas de fluido para amortiguar el roce sobre dicho hueso.
Un cambio en la pauta normal de nuestros movimientos por correr sobre superficie muy
dura (asfalto) o muy blanda (terreno embarrado), por correr en fuertes pendientes
(carrera de montaña) o sencillamente por aumentar la intensidad de los entrenamientos
hace que haya fricción entre la «cintilla o bandeleta iliotibial» y los tejidos
adyacentes originando inflamación y dolor muy invalidante para el corredor.
Síntomas:
El dolor que se presenta súbita o gradualmente cuando intentamos correr o si estamos
descansando, cuando hemos andado mucho o hemos estado mucho tiempo de pie, nos hace
sospechar esta afección característica de la carrera a pie. Está muy localizado en
la parte externa de la rodilla, extendiéndose bajo el borde inferior de la rótula
hasta el mismísimo tendón rotuliano, con el que puede imbricarse falseando el diagnóstico.
Es un dolor que comienza casi al empezar a correr y a los pocos minutos impide seguir.
Su intensidad aumenta con las irregularidades del terreno y corriendo cuesta abajo.
Cede con el reposo y vuelve con el ejercicio.
La mayoría de las veces se siente un «clic» característico que acompaña a la sensación
de roce doloroso cuando hacemos zancada, al flexionar y extender la rodilla, por roce
con la parte prominente del borde del fémur.
Cuando apretamos la zona externa siguiendo el tracto iliotibial encontramos un punto
doloroso externo a la rodilla, a veces solamente cuando la rodilla forma cierto ángulo
El borde externo del muslo se siente tirante, y al bajar escaleras se nota algo en el
exterior de la rodilla y la tirantez inicial se convierte en dolor, a veces quemante.
Primeras medidas:
Sustituir la carrera por marcha rápida debe ser el primer intento por hacer un
descanso activo de la lesión. Es bueno comenzar con cinco minutos caminando y
tres minutos de trote para ir probándose, tras estar dos o tres días únicamente andando.
Una protección de esparadrapo de tela tipo «taping» con un grosor máximo de
cinco centímetros debe colocarse para realizar los citados ejercicios.
Si optamos por la bicicleta para descansar de la carrera a pie deberemos tener en
cuenta que el sillín debe situarse muy alto, lo que nos permitirá tener en todo momento
la pierna bien estirada, para evitar flexiones mayores de treinta grados.
Si lo que elegimos es la natación recordaremos que el estilo braza está prohibido
por su patada flexora de rodilla.
Los ejercicios de estiramiento específicos para cintilla iliotibial conviene
iniciarlos en cuanto notemos excesiva tensión y chasquido en la parte externa del
muslo o la rodilla. El más conocido consiste en cruzar la pierna no afectada sobre
la dañada, de pie, e inclinarnos con las piernas estiradas y cruzadas.
Y como variantes podemos optar por estirar y cruzar la pierna afecta por detrás
resbalando el pie hasta notar máxima tensión indolora, apoyando una mano sobre la
pared y de lado a ésta; o «el molino» que se realiza cuando cruzamos piernas e
intentamos tocar la región posterior de la pierna agachándonos y permaneciendo
con las piernas cruzadas y estiradas, o la simple elevación lateral de la pierna
hasta un ángulo de treinta o cuarenta grados tensando la fascia y manteniendo
en el aire cinco segundos, repitiéndolos de tres a cinco veces.
Después de todas estas actividades conviene hacer una sesión de «crioterapia»
con bolsa de hielo sobre la zona dañada, durante al menos treinta minutos.
Tratamiento:
Hay una amplia gama electroterápica para tratar este tipo de afecciones.
Desde los clásicos ultrasonidos, hasta el láser o la más novedosa electromagnetoterapia
por radiofrecuencia, son de gran eficacia para ayudar o auxiliar a la resolución del
cuadro, aunque por sí mismos no son determinantes.
Más importantes son las maniobras desfibrosantes como la fricción transversa y
profunda tipo Cyriax o las más novedosas técnicas de puntos gatillo desfibrosados
según Typaldos, con las que conseguimos romper las posibles adherencias que ya hayan
creado las repetidas inflamaciones del tracto iliotibial. La prescripción de ejercicios
de flexión y extensión potenciadores de pierna, con extensión o moderada flexión
serán la norma, en cuanto la lesión lo permita. Intentaremos que no duela al hacer
los ejercicios, aunque se deben iniciar precozmente.
En cso de necesidad, la formación de un importante quiste fibroso o de gran inflamación
bajo el tracto iliotibial que no responda a las medidas anteriores hace necesario
el desfibrosado quirúrgico.
Prevención:
Se debe revisar la biomecánica de carrera. Desde el calzado hasta el desarrollo de
la zancada. Se impone una buena exploración de las cadenas musculares y articulares
del corredor. Se debe reconsiderar la técnica de carrera. Igualmente se impone un
buen estudio de la pisada con huella plantar dinámica y uso de plantillas antipronación
o para excesiva supinación si estuviesen indicadas.
Se revisará el terreno por el que corremos, en especial los lados inclinados de
carreteras o caminos. Se evitarán las cuestas durante un tiempo prudencial. Y,
por último, se realizará la potenciación muscular antes descrita para que el
eje cadera-muslo-pierna discurra convenientemente cuando corramos.
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