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Periostitis Tibial
Periostitis Tibial
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Introducción:
Se produce por entrenar en terrenos duros y desiguales con zapatillas duras.
Esto produce una excesiva vibración del periostio que recubre la tibia y con
ello una inflamación del mismo que suele ser muy dolorosa. Evitar zapatillas duras,
ligeras y bajas. Las mejores son las estables con una media suela de gran absorción
y con un buen estabilizador.
La tibia es el hueso que soporta más peso del cuerpo,
tiene poca protección muscular y es muy vulnerable a las lesiones por
sobreesfuerzo. Las zancadas largas, las cuestas abajo, el terreno excesivamente
duro, el exceso de pronación o el inicio de la temporada entrenando a ritmos demasiados
fuertes y con muchos kilómetros, son las causas que pueden producir esta lesión.
Si el dolor se concentra en un punto muy concreto puede producirse una fractura
por estrés.
Tratamiento:
Envuelve la pierna en una toalla con hielo después de correr,
si el calor te hace sentirte mejor usa una almohadilla caliente, eleva la pierna,
masajéala durante diez minuto, dos veces al día. Utiliza para dormir una almohadilla
caliente, con la intensidad mínima, sobre la zona. Realiza un vendaje de compresión
para evitar vibraciones excesivas del periostio y para que el músculo esté más
próximo al hueso. No vuelvas a correr hasta que no hayas sanado completamente.
Para evitar la periostitis es necesario estirar correctamente y fortalecer
los músculos interiores de la pierna, caminando con la parte externa de los pies
y de puntillas. Hazte unas plantillas ortopédicas correctoras para correr.
Busca zapatillas con buena capacidad de absorción de impactos.
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