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Pronación y Supinación
Pronación y Supinación
Apoyo del Pie Universal
Un coredor con apoyo universal (o normal) comienza el movimiento de desarrollo de
la pisada por el exterior del talón. Antes de llegar al suelo, el pie se inclina hacia
el exterior. Cuando interviene el contacto, la punta del pie está todavía dirigida
hacia fuera, los dedors están alzados. Esta primera fase dura unos 30 milisegundos.
Rápidamente el apoyo progresa hacia delante e interior del pie. En este momento la
tensión de la bóveda plantar aumenta.En carrera lenta, el paso de atrás hacia delante del
apoyo tarda unos 100 milisegundos.
Cuando el apoyo llega a la parte delantera, continúa el movimiento de despliegue
del exterior hacia el interior. La fuerza final la da principalmente el dedo gordo. En
el último momento, puede abrirse nuevamente hacia el exterior. La fase de propulsión
dura asimismo unos 100-120 milisegundos.
En total el despliegue del pie en el suelo durante la carrera lenta habrá durado en
total 1/4 de segundo. A mayor velocidad, este tiempo disminuye. Aparte de ello, un
corredor elástico queda menos tiempo en el suelo que un corredor que no lo sea (a igual
velocidad).
En el caso particular de la carrera, la manera de beneficiarse de la energía elástica
consiste en limitar el impacto sobre el talón y tender hacia un apoyo en la planta del pie.
En este caso, la bóveda plantar y el tendón de aquiles podrán intervenir en la
restitución de la energía.
Se considera que al menos un 40% de los corredores presentan este apoyo.
Hiperpronación
La pronación se refierea un movimiento hacia el interior. El despliegue empieza
por el exterior como siempre, pero rápidamente bascula hacia el interior, y lleva
el peso del cuerpo sobre el borde interno del pie. El movimiento finaliza sobre el
dedo gordo del pie de una manera muy marcada. En caso de pronación muy marcada el
ataque al suelo se puede hacer directamente por el interior del talón, pero eso
es muy raro.
Habida cuenta del ataque externo, hay que tener en cuenta que un talón gastado en el
exterior no significa obligatoriamente una supinación.
En la hiperpronación, después de que el talón contacta el piso por su lado externo, el
tobillo realiza el movimiento de pronación, sin embargo, es muy común que los tobillos
de muchos atletas realicen este movimiento en exceso. Cuando esto sucede sobre todo en
el primer apoyo, es común que la bóveda plantar se colapse en exceso, observándose como
el corredor pisa en exceso hacia adentro.
Con el uso frecuente y con la cantidad de
kilómetros las zapatillas se van deformando hacia sus lados internos, especialmente
cuando el calzado deportivo carece del diseño y de los aditamentos específicos para
corregir o paliar dicha alteración. Como el movimiento de giro o rotación interna del
tobillo se da en exceso, además de colapsar de más la bóveda plantar, la pierna
también es torcida excesivamente, promoviendo a que la rodilla se salga de su
alineación normal con respecto a la pierna, hacia abajo, y con respecto al muslo,
hacia arriba.
Por lo tanto, ésta alteración es la generadora de una gran cantidad de
lesiones en los corredores. Es decir, ésta alteración se considera como tal cuando el
eje del talón (la línea sobre el calzado) pierde su perpendicularidad con respecto
al suelo, describiendo un ángulo menor a 90º.
Pero surge algo importante. No todos los atletas sobrepronan en la misma intensidad.
Es decir, algunos deportistas presentan sobrepronación muy leve (casi imperceptible) o
leve, existen los casos de sobrepronación moderada y algunos atletas logran deformar
marcadamente sus tenis hacia adentro, definiendo una sobrepronación severa.
Todo radica en el grado de desviación interna mostrado por el calzado deportivo en
un análisis biomecánico o en forma sencilla, al observar el desgaste y deformaciones
de las zapatillas usadas.
Y los síntomas causados por la sobrepronación son así de
variados. Se dan los casos de corredores con sobrepronación leve que padecen infinidad
de dolencias y lesiones en los pies, piernas, rodillas etcétera, hasta aquellos que con
una gran deformación interna de su calzado (y por lo tanto, son sobrepronadores severos),
nunca han padecido de dolores o lesiones significativas. De ahí la importancia de señalar
que muchos corredores tienen un estilo específico de pisada y además presentan un cierto
grado de sobrepronación y por lo tanto, requieren de unos cuantos modelos de zapatillas
que tengan los aditamentos y diseños específicos para corregir X grado de sobrepronación.
La sobrepronación, cuyos efectos más negativos se generan en la fase del primer apoyo
(aunque también se manifiesta en muchos casos en el segundo apoyo e inclusive durante
la fase de despegue), según las estadísticas de los especialistas es una alteración muy
común. Aproximadamente entre un 50%-60% del total de la población de corredores padece
algún grado de sobrepronación.
Supinación
En este caso el pie gira según su eje longitudinal hacia el exterior del pie.
El borde interno del pie tiene tendencia a elevarse
mientras que el externo se aplasta baja el peso del cuerpo. El despliegue empieza
sobre la parte externa del talón, pero enseguida en vez de evolucionar hacia el
interior, se prolonga por el borde externo del pie para finalmente volver hacia
el interior en la fase final.
Los tobillos no tienen la fuerza requerida para ejecutar el movimiento de pronación,
provocando entonces que los pies continúen supinando en las siguientes pases de apoyo
sobre el suelo. Al no pronar, los pies no pueden amortiguar de manera natural el impacto,
y esto a su vez repercute nuevamente en las rodillas y otras partes de su cuerpo.
Esta alteración recibe también el nombre de Débil pronación, ya que designa a
aquellos tobillos que no tiene la fuerza suficiente para realizar el movimiento
de pronación. Por lo tanto, la débil pronación queda definida cuando el eje del talón
(la línea sobre el calzado) también pierde su perpendicularidad con respecto
al suelo, pero ahora describe un ángulo mayor a 90°.
Esta alteración es poco frecuente, aproximadamente el 10% del total de corredores
son supinadores, y a menudo se confunde con el desgaste excesivo de la zona externa del
talón. Los supinadores comprimen y desgastan sus zapatillas a todo lo largo de los
bordes externos y no sólo en la zona del talón.
Variaciones de la Huella y su estudio
Sin embargo, la evidencia ha demostrado que muchas veces los pies en posición
estática pueden comportarse en forma totalmente distinta al estar en movimiento,
ya sea descalzos y por su puesto, al desplazarse durante la carrera.Se dan los casos
de que un par de perfectos pies normales en posición estática pueden transformarse
en pies planos durante la carrera; o los pies cavos en posición estática, pueden
cambiar a pies normales y en ocasiones hasta en pies planos durante la carrera.
Por lo tanto, la huella plantar únicamente nos da una primera aproximación de lo que
puede esperarse del mismo pie pero sin movimiento.
De aquí la importancia que la exploración de los pies de un atleta se realice tanto
en posición estática como en movimiento (si es posible, corriendo), revisando además
su historial de lesiones y analizando a su vez los desgastes, deformaciones y
alteraciones del calzado deportivo usado, ya que las zapatillas usadas muestran
en forma fidedigna lo que le ocurre a los tobillos y los pies del deportista durante
la acción deportiva. Al tomar en cuenta todos estos elementos, el diagnóstico acerca
del tipo de pisada de cada atleta será más preciso.
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